Ensayo

Pequeños ensayos

 

Más allá de Greenberg

Desde el momento en que Andy Warhol expuso sus Brillo Box cualquier cosa puede ser arte. No sólo la categoría de arte ha cambiado sino que ya se puede pensar sobre el arte filosóficamente.

A partir de aquí –o a partir de Greenberg, quizá-, ya no habrá un gran relato de la historia del arte para el arte actual. Sin duda emergerán decenas de propuestas y movimientos que se moverán en el marco del “pensamiento posmoderno”. Y eso, sin duda, nos lleva a pensar que también cambiará el pensamiento estético. Tradicionalmente la estética filosófica se había encargado de definir una conducta humana de naturaleza artística. Ahora el propio objeto artístico exige que sea definido también de una manera muy particular.

La música, sin embargo, anda en otras cosas. Democratizada universalmente gracias a la red de redes y la tecnología, subyace en líneas generales en la creación musical popular un estancamiento de ideas –originalidad- y de forma –estético-. Hay un runrún de homogeneidad que uniformiza toda obra reciente y que denota, quizá, que la música está más atrás en su evolución hacia ese pensamiento posmoderno, hecho provocado sin duda por el conservadurismo impuesto por el propio mercado musical para una sociedad de consumo aburguesada. Y es que a día de hoy el “Lizard” de King Crimson sigue sonando futurista cuarenta años después.